Estrés térmico y golpe de calor

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ESTRÉS TÉRMICO Y GOLPES DE CALOR

Para la CGT-UNIZAR la precarización de las condiciones de trabajo repercute directamente en la siniestralidad laboral. En este contexto que debemos hablar del estrés térmico, “la carga neta de calor a la que está expuesta una persona como resultado de su actividad laboral en un ambiente concreto”. El riesgo de estrés térmico está presente en todos los sectores de actividad, desde la agricultura a la hostelería, pasando por el transporte, la construcción o la industria.

Para evaluar el riesgo de estrés térmico se emplea el índice WBGT. Se trata de un método de cribado que permite descartar la existencia de estrés térmico en unas condiciones determinadas. Su principal limitación es que no tiene en cuenta las características individuales de la persona trabajadora ni su estado de hidratación.

En caso de confirmarse la existencia de riesgo de estrés térmico, deben tomarse medidas específicas para eliminarlo y realizar una evaluación posterior que confirme su eliminación. Si la adopción de medidas específicas para eliminarlo no fuese posible, se realizará una evaluación más detallada mediante el método de sobrecarga térmica, conforme a la UNE-EN 7933:2005, con el fin de determinar el tiempo máximo durante el cual puede desarrollarse el trabajo.

Índice WBGT

El índice WBGT se calcula a partir de las siguientes expresiones en función de la influencia de la radiación solar:

  • Situaciones en las que puede despreciarse la radiación solar: trabajos en interior o exterior sin radiación solar.
  • Situaciones en las que no es despreciable la radiación solar: trabajos en el exterior.

La medición de los parámetros debe realizarse a la altura del abdomen. En el caso de observar diferencias significativas entre las temperaturas de pies y cabeza, deberá tomarse como referencia la medición en el lugar más desfavorable.

El índice WBGT se calculará para aquel período de tiempo de 1 hora donde se esté expuesto a las condiciones más desfavorables de temperatura, humedad y consumo metabólico. De esta forma, podemos suponer que, si no existe riesgo de estrés térmico durante el período más desfavorable de 1 hora, tampoco se presentará en la jornada completa de 8 horas.

Consumo metabólico del cuerpo

El consumo metabólico es otro de los parámetros necesarios para la evaluación del riesgo de estrés térmico mediante el índice WBGT. Está directamente relacionado con el calor generado por el cuerpo debiendo determinar el consumo metabólico durante un

período de 1 hora. A mayor consumo metabólico, mayor calor generado y mayor riesgo de estrés térmico:

  • Sentado o de pie sin actividad: 100 – 125 W
  • Por realización de trabajos manuales ligeros como trabajos de oficina, inspección o triaje de materiales ligeros o conducción de vehículos: 125 – 235 W
  • Consumo metabólico moderado por trabajo manual utilizando de manera continuada manos y brazos como uso intensivo de herramientas manuales, uso de herramientas neumáticas, conducción de vehículos grandes o pesados, manipulación manual de cargas: 235 – 360 W.
  • Alto por trabajo intenso con la parte superior del cuerpo como transporte de material pesado, palear, serrar, podar, cavar, segar a mano o colocación de bloques de hormigón y caminar a velocidades entre 5,5 – 7 km/h, 360 – 465 W.
  • Consumo metabólico muy alto por actividad muy intensa a ritmo muy rápido de uso de maquinaria o herramientas muy pesadas, subir escaleras o rampas, uso intenso de hacha o pala y desplazamientos a velocidad superior a 7 km/h: > 465 W.

Límites

Los valores límite de referencia empleados para la determinación de la existencia de riesgo de estrés térmico se han obtenido bajo el supuesto de la ropa habitualmente empleada en situaciones de calor, pantalones y camisa de manga larga de algodón.

Ahora bien, se pueden dar condicionantes del proceso productivo que obliguen a utilizar una ropa con mayor aislamiento del indicado, como procesos agroalimentarios o químicos que requieren el uso de batas o delantales, ropa de protección en industria siderúrgica y trabajos de soldadura que pueden provocar un golpe de calor, situación en la que se debe:

  • Colocar a la persona en una zona fresca y la sombra.
  • Desvestirla y ducharla con agua fría (de 15⁰ a 18⁰ C). No debe utilizarse agua más fría de 15⁰ C, ya que se produciría una disminución de la pérdida del calor debido a la constricción de los vasos sanguíneos cutáneos.
  • Si la persona está consciente, darle a beber agua fría. Si está inconsciente, colocarla de costado sobre un lateral de su cuerpo, con la cabeza ligeramente ladeada, el brazo inferior atrás, extendido, el superior flexionado hacia adelante y arriba y las piernas flexionadas, más la superior que la inferior.
  • Otra posibilidad es cubrir el cuerpo con toallas húmedas, cambiándolas con frecuencia y, preferiblemente, en combinación con un ventilador eléctrico o dispositivo similar, para que la temperatura del cuerpo disminuya algo más.
  • Contactar con personal médico y, si es posible, lleve al paciente al hospital lo más pronto posible. A menudo, una persona que sufre un golpe de calor puede precisar oxígeno, administración de suero por vía intravenosa y, algunas veces, medicación adecuada.

Medidas preventivas

  • Verificar, por parte de la empresa, las condiciones meteorológicas e informar a la plantilla.
  • Evitar o, al menos, reducir el esfuerzo físico durante las horas más calurosas del día, limitando las tareas pesadas que requieran un gasto energético elevado.
  • Informar sobre los riesgos relacionados con las tareas, con el calor, sus efectos y las medidas preventivas que hay que adoptar.
  • Garantizar una vigilancia de la salud específica.
  • Prever fuentes de agua potable próximas a los puestos de trabajo.
  • Planificar las tareas más pesadas en las horas de menos calor adaptando, si es necesario, los horarios de trabajo.
  • Habilitar zonas de sombra o locales con aire acondicionado para el descanso.
  • En las pausas, descansar en lugares frescos y a la sombra.
  • Distribuir el volumen de trabajo e incorporar ciclos de trabajo-descanso. Es preferible realizar ciclos breves y frecuentes de trabajo-descanso que períodos largos de trabajo y descanso.
  • Limitar el tiempo o la intensidad de la exposición al calor haciendo rotaciones de tarea siempre que sea posible.

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