Solo hace falta seguir la prensa local mínimamente para comprobar que el alojamiento estudiantil se ha convertido en un negocio sumamente lucrativo que ofrece pingües beneficios a determinados inversores. Las futuras residencias privadas de Pontoneros, avda. José Atarés, Ronda Hispanidad o San Juan Bosco son solo algunos ejemplos de cómo un derecho de las y los estudiantes (el de poder tener un hogar durante sus estudios universitarios) se ha convertido ya en una máquina extractiva que segrega y discrimina a las familias que no pueden permitirse estos alojamientos privados.
Mientras la oferta de alojamiento universitario crece, la Universidad de Zaragoza solo cuenta con un Colegio Mayor, el Cerbuna, que necesita de una fuerte inversión para su actualización completa. Por no hablar de lo escandaloso que supone mantener el cierre del Santa sin ninguna perspectiva futura próxima de reapertura. ¿Dónde queda el derecho a elegir que tanto se proclama? ¿Podemos permitirnos, como Universidad, no contar prácticamente con Colegios Mayores de fundación pública? Por cierto, el propio concepto de Colegio Mayor Universitario no tiene nada que ver con el de una residencia.
Desde la CGT exigimos que la Universidad de Zaragoza, y en concreto a los Vicerrectorados de Infraestructuras, Economía y Estudiantes, así como a la propia Rectora, que cumplan su compromiso de campaña y apuesten decididamente por la reapertura próxima del C.M.U. Santa Isabel, como paso indispensable para combatir la rampante privatización del alojamiento estudiantil. Si el edificio está aquejado de problemas estructurales y debe ser rehabilitado o incluso demolido, debemos exigir al Gobierno de Aragón que cumpla su deber de sostenimiento de la enseñanza universitaria pública, para que todo el mundo tenga derecho a elegir nuestra Universidad.
